DEFINICIÓN
Tanto el ser humano y los animales estamos compuestos por miles de
millones de células que a lo largo del tiempo cumplen con un ciclo natural de
generación, crecimiento y reproducción de manera especializada según su propia
naturaleza orgánica. El final del ciclo celular llega cuando éstas mueren a
causa de alguna falla o simplemente por envejecimiento.
El cáncer hace su aparición cuando el ciclo natural celular
se modifica provocando que las células anómalas se reproduzcan y las
envejecidas no mueran como deberían de hacerlo. Así, las células cancerosas
avanzan en su reproducción de manera descontrolada a tal grado que pueden
superar a las células sanas fomentando fallas sistémicas en los seres humanos y
animales.
En palabras de la Organización Mundial de la Salud (2022), el cáncer es un término genérico que se utiliza para designar a un amplio grupo
de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo; en ese
mismo espectro, se pueden integrar a los tumores malignos o neoplasias
malignas.
Según la OMS (2002), uno de los patrones que definen al
cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más
allá de sus límites habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o
propagarse a otros órganos, en un proceso que se denomina metástasis. La
aparición de las metástasis en distintas partes del organismo es la principal
causa de muerte por la enfermedad.
A decir de la Sociedad Americana contra el Cáncer (2020),
existen muchas variantes de esta enfermedad debido a que, al tener un origen
celular, se puede desarrollar en cualquier parte del cuerpo y la denominación
del cáncer se hace según la zona corporal en la que tiene su origen,
independientemente de la metástasis que haya tenido en otras partes del cuerpo.
De esta manera tenemos que existen 2 grandes categorías para
su clasificación:
- Cánceres
hematológicos (de la sangre) que afectan directamente a los glóbulos sanguíneos
(leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple)
- Cánceres
de tumor sólido que tienen su origen en cualquier órgano, tejido o parte del
cuerpo. Entre los más comunes podemos nombrar al de seno, próstata, pulmón y
colorrectal.
Ahora bien, aunque todos se encuentran en la categoría de enfermedad
cancerígena y pueden presentar algunas similitudes en sí, la realidad es que
son más sus diferencias en cuanto a desarrollo y propagación, así como la
respuesta que presentan a los tratamientos. Es decir, existen cánceres que se
desarrollan rápidamente mientras otros lo hacen de manera paulatina y
relativamente lenta. O bien, algunos serán propensos a la metástasis mientras
otros se quedarán regularmente en su lugar de origen.
Otro concepto que debemos tener en cuenta es el del tumor,
es decir, esa masa o protuberancia evidente que puede llegar a ser cancerígena
o no. Los tumores suelen clasificarse a
su vez en:
- Benignos,
protuberancias que no son cancerosas ni tienen potencial de propagación.
- Malignos,
masas que sí contienen células cancerosas y potencialmente hábiles en su
propagación.
Es un tema que me parece importante dar a conocer pues generalmente siendo jóvenes pensamos que no nos tocará a nosotros, sin embargo cada vez más se presenta a edades más tempranas y es importante conocer algunos hábitos que podrían disminuir las probabilidades de aparición. Personalmente desconocía estas clasificaciones.
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