CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN GRUPAL
Sin duda, hablar de cáncer en el contexto de la sociedad mexicana nos sigue remitiendo a una enfermedad que tiene el potencial de acabar con la vida del paciente y con él, una oleada de estragos para su familia y gente allegada. Dado que los orígenes del padecimiento son multifactoriales y, en muchas ocasiones, no dependen directamente del paciente, es que los niveles de miedo y frustración se manifiestan al momento de afrontar el diagnóstico.
A pesar de los esfuerzos que realiza el Sistema Nacional de Salud, la incidencia de la enfermedad es latente y pone de manifiesto la necesidad de trabajar en conjunto para cubrir todas las posibles aristas que desencadenan o propician la aparición del cáncer. Es ahí donde el trabajo de los psicólogos de la salud tiene una veta importante de acción al integrarse a dichos grupos multidisciplinarios a través del acompañamiento y soporte psicológico desde el diagnóstico, tratamiento y posible remisión o fallecimiento del paciente.
El conocimiento y difusión de los patógenos conductuales en la sociedad mexicana, es decir, esas conductas que nos ponen en riesgo de aumentar la probabilidad de la manifestación de enfermedades como el cáncer, es otra vertiente de trabajo para la psicología de la salud. Con el surgimiento de la psico-oncología en el trabajo de prevención, intervención e investigación se ha logrado un avance importante en los tratamientos comprehensivos a los enfermos oncológicos.
En
ese mismo sentido, el cáncer requiere una adecuada detección y evaluación. A
menudo se necesitan herramientas sencillas que sean de fácil aplicación en las
consultas médicas y adecuadas para detectar el malestar emocional y los
problemas de salud mental que pueden sufrir los pacientes; esto facilitaría dar
el tratamiento específico necesario para cada caso.
La prevalencia de los trastornos psicopatológicos en los pacientes con cáncer varía, pueden presentar síntomas de ansiedad, depresión, malestar emocional. La frecuencia con la que los pacientes se enfrentan a estos síntomas contrasta con la asistencia psicológica que se ofrece actualmente, muy precaria, muchos pacientes que podrían necesitar un tratamiento psicológico específico no lo reciben y es una necesidad tomar en cuenta este aspecto, no solo la parte médica.
Por lo tanto podemos asegurar que la promoción y prevención contra el cáncer es de suma importancia en la disminución de la tasa de padecimientos y defunciones así como el evitarla mediante la detección temprana. Es por ello que la divulgación de información verídica acerca sobre esta enfermedad nos permitirá tener medidas preventivas y obtener beneficios mediante diagnósticos precoces.
El
apoyo médico por medio de asociaciones e instituciones especializadas para estos
casos y también el apoyo psicológico para las personas que padecen de la
enfermedad deberían de ser indiscutible y es lamentable que la carencia de recursos
sea motivo para no intervenir en el apoyo que las personas más vulnerables lo necesitan.
Cada factor de riesgo presentado y las precauciones que podemos tomar nos puede servir para no padecer de una enfermedad que desafortunadamente incrementa conforme pasan los años. Debemos de cuidarnos entre todos.
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